Ácrata y Banquero
Ficciones, alegorías y otras incomodidades.
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El mundo y su novela



Si uno se pone a analizar, las comunicaciones han permitido eliminar las barreras socio-culturales y económicas entre países y regiones. Ya no es nada del otro mundo comer sushi con palitos chinos en el corazón de América Latina. Tampoco es raro que uno se encuentre con alemanes que bailan salsa. Eso permite que todos los países puedan ser medidos con la misma vara, ¿no le parece? Hagamos el experimento y veamos qué pasa.

Usaremos el método que utilizó Hernan Casciari en una entrevista muy buena que alguna vez escuché.

Divida en 14 y esa es la edad humana de cada país; Colombia nació en 1819, por lo tanto ya tiene 194 años. Si lo dividimos entre 14, Colombia tiene en años humanos alrededor de 14. Está en la preadolescencia. Se las da de rebelde porque escucha a Justin Bieber, es perezosa, no tiene memoria, contesta sin pensar y está llena de acné; que soluciona pellizcando aquí y allá dejando todo lleno de cráteres.

Casi todos los países de la cuadra tienen la misma edad y como pasa siempre en esos casos; forman pandillas.

La pandilla del Mercosur son siete adolescentes que tienen una banda de rock. Ensayan en un garaje, hacen mucho ruido y jamás han sacado un disco. Venezuela, que ya tiene teticas y las hormonas alborotadas, se unió hace poco para hacer los coros. En realidad, como la mayoría de las niñas de su edad, quiere tener sexo, en este caso con Brasil — que también está alborotado — que tiene 14 años y el miembro grande. México también es adolescente, pero con ascendencia indígena. Por eso se ríe poco y no fuma ni un inofensivo porro, como el resto de sus amiguitos si no que mastica peyote y se junta con Estados Unidos; un retrasado mental de 17, que se dedica a atacar a los chicos hambrientos de 6 añitos en otros continentes.

En el otro extremo está la China milenaria. Si dividimos sus 1.200 años por 14 obtenemos una señora de 85; conservadora, con olor a orín de gato, que se la pasa comiendo arroz porque no tiene — por ahora — para comprarse una dentadura postiza. China tiene un nieto de 8 años, Taiwán, que le hace la vida imposible. Está divorciada desde hace rato de Japón; un viejo amargado que se juntó con Filipinas. Una culicagada que siempre está dispuesta a cualquier aberración a cambio de dinero.

Después, están los países que acaban de cumplir la mayoría de edad y salen a pasear en el BMW del padre. Por ejemplo Australia y Canadá; típicos países que crecieron al amparo de papá Inglaterra y mamá Francia, con una educación estricta y gomela; que ahora se hacen los locos.

Australia es otra culicagada de poco más de 18 años, que hace topless y tiene sexo con Sudáfrica; mientras que Canadá es un chico gay emancipado que en cualquier momento adopta al bebé Groenlandia para formar una de esas familias alternativas que están de moda.

Francia es una separada de 36 años, más puta que las gallinas, pero muy respetada en el ámbito profesional. Tiene un hijo de a penas 6 años; Mónaco, que va camino de ser maricón o bailarín… o ambas cosas. Es amante esporádica de Alemania; camionero rico que está casado con Austria que sabe que le es infiel, pero no le importa.

Italia es viuda desde hace mucho tiempo, pasa su días cuidando a San Marino y al Vaticano, dos hijos católicos idénticos a los mellizos de los Flanders. Estuvo casada en segundas nupcias con Alemania (duraron poco: tuvieron a Suiza) pero ahora no quiere saber nada de los hombres. A Italia le gustaría ser una mujer como Bélgica: abogada, independiente, que usa pantalón y habla de política de tú a tú con los hombres, por su parte Bélgica también fantasea a veces con saber preparar spaguettis.

España es la mujer más linda de Europa (posiblemente Francia le haga sombra, pero pierde espontaneidad por usar tanto perfume). Se la pasa desnuda, sin un trapo que la cubra y casi siempre borracha. Generalmente se deja dar por Inglaterra y después hace la denuncia. España tiene hijos por todas partes (casi todos de 14 años) que viven lejos. Los quiere mucho, pero le molesta que cuando tienen hambre pasen una temporada en su casa y le abran la nevera.

Otro que tiene hijos por aquí y por allá es Inglaterra. Sale en barco por la noche, tira con culicagadas y a los nueve meses aparece una isla nueva en alguna parte del mundo. Pero no se desentiende de ella. En general las islas viven con la madre, pero Inglaterra les da de comer. Escocia e Irlanda, los hermanos de Inglaterra que viven en el piso de arriba, se pasan la vida borrachos y ni siquiera saben jugar al fútbol. Son la vergüenza de la familia.

Suecia y Noruega son dos lesbianas de casi 40 años que están buenas de cuerpo a pesar de la edad pero no se lo sueltan a nadie. Tiran y trabajan, son profesionales. A veces hacen trío con Holanda (cuando necesitan porro); otras, se le arrodillan a Finlandia, que es un tipo medio andrógino de 30 años que vive solo en un ático sin amueblar y se la pasa hablando por el celu con Corea.

Corea (la del sur) vive pendiente de su hermana esquizoide. Son mellizas, pero la del norte tomó líquido amniótico cuando salió del útero y quedó estúpida. Se pasó la infancia usando pistolas y ahora, que vive sola, es capaz de cualquier cosa. Estados Unidos, el retrasadito de 17 la vigila mucho; no por miedo sino porque le quiere quitar sus pistolas.

Israel es un intelectual arrogante de 62 años; sufre de paranoia y tuvo — tiene — una vida de mierda. Hace unos años, Alemania, el camionero, no le vio y se lo llevó por delante. Desde ese día Israel se puso como loco. Ahora en vez de leer libros se lo pasa en la terraza tirándole piedras a Palestina, que es una niña que está lavando la ropa en la casa de al lado, so pretexto de salvaguardar su integridad.

Irán e Irak eran dos primos de 16 que robaban autos y vendían los repuestos, hasta que un día le robaron un repuesto a la van de Estados Unidos y se les acabó el negocio. Ahora se están comiendo los mocos.

El mundo estaba bien así, hasta que un día Rusia se juntó (sin casarse) con la Perestroika y tuvieron como docena y media de hijos. Todos raros, algunos mongólicos; otros esquizofrénicos. Algunos volvieron todos meados en medio de la noche a dormir con la madre patria. Mientras otros amenazaron con irse de casa y no pasaron el hall.

Hace algún tiempo, y gracias a un despelote con tiros y muertos, los habitantes serios del mundo descubrimos que hay un país que se llama Kabardino-Balkaria; un país con bandera, presidente, himno, flora, fauna… y ¡hasta gente!

A mí me da un poco de miedo que aparezcan países de corta edad, así, de repente. Que nos enteremos de costado y que, incluso, tengamos que poner cara de que ya sabíamos, para no quedar como ignorantes. Y yo me pregunto: ¿Por qué siguen naciendo países, si los que hay todavía NO funcionan?