Ácrata y Banquero
Ficciones, alegorías y otras incomodidades.
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Volví a Fumar Porro


Este no es mi ángulo favorito, pero es la única que tengo con un porro.

Volví a Fumar Porro

Esta carta te la empecé a escribir el 27 de Marzo. Todo porque me acordé de un experimento que había leído por ahí -una más de mis vagas y desentendidas citas- que se desarrolló en la Alemania divida. Durante los días de la guerra fría, un par de tipos se pusieron a jugar con la censura. Sé que recordarás que para entonces la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas se filtraba en toda la porosidad de las sociedades que invadía -el término estado es muy difuso en esa época. Tanto así que un par de flacos un domingo en la tarde -esto es invento mío; sólo por coincidencia- quisieron saber hasta donde llegaba el control. Decidieron comunicarse de forma epistolar, donde indicarían aquello que fuera cierto con la tinta azul. Lo que fuese falso con tinta roja. La primera nota llegó un mes después. Era del flaco que estaba del lado Soviético. El primer mensaje que recibió es el siguiente:

De ahí salté a nuestra charla de bar cuando trataba torpemente de explicar lo difícil que se me hace escribir ficción. Es por eso que hoy quise contar que volví a fumar porro -el porqué del título. Hoy mi vecina me dio dos flores de marihuana que molí para hacerme un enclenque porro que devoré rápidamente. Tuve ganas de estas líneas y quise que lo supieras, sólo porque sufrí mucho tratando de quitar el punto del título y por eso lo capitalicé de puro antipático. Así mismo, quise hacer el experimento con este relato y ese es el porqué de la antipática cursiva que utilicé en el párrafo y del nombre de la etiqueta -Epistolar- que utilicé. Bueno, sí, el tema es ese. Que me volví a fumar un porro y me acordé de vos. Así que quise dejar volar las palabras a ver qué tenían por decir.

Has visto a los booktubers? Yo creo que nosotros podríamos ser críticos literarios masivos. Ellos leen eso que está de moda. Nosotros vamos a contarnos de libros de verdad. Podríamos empezar con el de Osvaldo Soriano, cuando lo termine te cuento qué me pareció y luego vos me contás como te fue con el “Arte…” de Pessoa.