
La firma de la paz en Colombia. Ahora ¿qué?
Se firmó la paz.
Eso qué significa? Yo no tengo ni la más puta idea y por eso me ahogo en dudas. Se imaginará lo que significa la guerra para mí. Es literalmente parte de mi ADN. Yo no sé que pueda ser de Colombia sin la guerra. Sólo me embadurno de la misma ilusión pálida que cuando veo la selección jugando un partido. Quisiera dejarme llevar por la brisa fresca de los sueños, pero no puedo dejar de pensar que terminaré comiendo mierda.
Sin embargo hay una sola certeza de la que me puedo aferrar. A diferencia de Pekerman y su parche. Y es que esto definitivamente es algo que construimos juntos como país. Es la única cosa en la que nos hemos puesto de acuerdo. Entre empujones y putiadas.
Por eso para mí el mundo cambia hoy. Como cambiaba para algún Vladimir o Mikhail cuando se derrumbó la Unión Soviética y el mundo se alivió. Yo me estoy aliviando pero no dejo de tener un sinsabor. Como si pudiera quitarme la guerra de encima. Como si puedira bajar ese interruptor y quedarme pensando en qué parte de mi dejé atrás. A Colombia la marcó la guerra. Pero a mí me hizo.
Así que esa conceptualización para mí, llega hasta las entrañas. Buscar esas fibras que se fueron estropeando con el horror y la violencia de la guerra. Esos tejidos anestesiados por los cuerpos inflados y mutilados descomponiendose bajo el sol picante de las 8 de la mañana antes de ir al colegio. Es olvidar el olor de la muerte y vivir como si nunca hubiera pasado. Es tratar de reestructurar el pasado; la identidad hasta el primer recuerdo que pueda tener. Es hacerse otro que nace hoy.
Sabe porqué firmar esos papelitos es mucho mejor que ver la selección Colombia? Porque si se acaba el partido nunca estaremos donde empezamos.
Pero después de toda esa joda, firmamos la paz. Y ahora ¿qué?