
La representación de lo irrepresentable.
La red es un conjunto de pares y nodos que se conectan para intercambiar información. Esa información son juicios, datos, creencias, categorías y tantas otras cosas más.
La información es en últimas una forma de abstracción de la realidad. Es decir que lo que habita en la red está ahí por que un par lo observa — encuentra — , lo interpreta — digitaliza — y lo comunica — conecta — al resto de sus pares a través de nodos que se encargan de transmitir y controlar. Por lo cual la red tiene esa ambigüedad de ser la realidad sin serla. Es decir, representar la realidad, pero en una versión pixelada. Sin todos los bits que la componen. Muchos bits se pierden por la forma en que el par encuentra -observa-, la forma en que lo digitaliza -interpreta- y la manera en que lo conecta -comunica. Todo esto está directamente determinado por la naturaleza de la red. Por la misma incapacidad de la red de homogenizar absolutamente toda expresión real en algo virtual.
Esta incongruencia entre los dos mundos no es nada nuevo. Los romanos lo habían entendido bien, antes de convertirse al cristianismo — de la mano de Constantino — hacían ofrendas en el templo al dios desconocido. Es decir que ellos entendían desde su taxonomía mitológica que siempre había algo que quedaba por fuera. Algo de esa realidad que se arrojaba sobre ellos que se quedaba por fuera de las representaciones que podían hacer sobre la misma. Estamos ante una situación similar, en la que si arañamos el fondo nos encontramos con la disyuntiva de Platón entre el mundo de las ideas y el mundo tal como lo conocemos, pero de una forma invertida.
Platón en el mito de la caverna plantea la existencia de un lugar ideal, el mundo de las ideas. Donde la perfección es la regla. Y la existencia de un mundo donde todo son reflejos imperfectos del mundo ideal.
Nuestro tiempo, nuestra tecnología, nuestras batallas con la verdad invierten el modelo de Platón, como decía anteriormente. Estamos creando un mundo virtual. Un mundo que tiene representaciones del mundo real. Lo que hacemos con el virtual es ampliarlo usando como referencia lo real. Como si lo real fuese la perfección platónica y lo virtual fuese aquello que se nos da, aquello que nos engaña con reflejos imperfectos de lo que es ideal. Por eso mismo nos estamos comunicando — conectando — por esta red. Por que estamos avanzando un paso más en el perfeccionamiento de nuestro mundo virtual. Sin embargo el trabajo, la vanguardia, la lucha no está en hacer cada vez más precisas nuestras cámaras con más megapixeles para que capten más realidad. El quid del asunto radica en lo irrepresentable. Tanto en lo real como en lo virtual. Es decir, el caso que no contempló Platón con respecto a que existían entidades que habitaban los dos. Entidades etéreas, volubles.
El quid del asunto está en esas ampliaciones de nuestro mundo virtual que se quedan sin lo representado en el mundo real. De lo contrario, ¿Qué pasa cuando lo real es algo que amenaza los cimientos de lo virtual?¿ Cómo se representa?¿ Cómo se representa lo irrepresentable?