Ácrata y Banquero
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El problema de la Anarquía


El problema de la Anarquía

La anarquía o acracia es uno de esos conceptos que sirven para todo. Es polimórfico o correctamente dicho, polisémico, por ende útil a cualquier interés y pocas veces defendido.

El polisemismo es la característica que le juega en contra. Por ejemplo, que los jóvenes violentos y presuntuosamente excluidos de la sociedad lo usen como canto de guerra y símbolo de caos. Luego, no es culpa de la anarquía que se quiebren cristales. Es una idea que tiene una vida complicada.

Porque justamente la anarquía como palabra se refiere a algo más amplio.
Etimológicamente hablando: AN-negación. ARQUÍ-ser primero, mandar, ver. A-cualidad. El sinónimo sería A-negación. CRACIA-gobierno, como en democracia, aristocracia, etc.

Es decir cualidad de no tener mando. O como dice un diccionario:

Anarquía se refiere a la falta de o carencia de poder público estatal, y también a la creencia de quienes postulan la sustitución de ese poder por múltiples poderes asociativos de rango menor con control directo de los ciudadanos.

Wikipedia:

La palabra anarquía deriva del griego «ἀναρχία» («anarkhia»). Está compuesta del prefijo griego ἀν- (an), que significa «no» o «sin», y de la raíz arkhê (en griego ἀρχή, «origen», «principio», «poder» o «mandato»). La etimología del término designa, de una manera general, aquello desprovisto de principio director y de origen. Esto se traduce por «ausencia de apriorismo», «ausencia de norma», «ausencia de jerarquía», «ausencia de autoridad» o «ausencia de gobierno»,1 y sirve para designar aquellas situaciones donde se da la ausencia de Estado o poder público.2 A diferencia de la autarquía (gobierno de uno mismo), un concepto de filosofía moral, la anarquía se refiere a una situación del orden político.

Claramente el problema de la anarquía no pasa por el caos que podría generarse en un mundo sin estado. Por que justamente esa es una visión estatal organizadora de la realidad.

La anarquía lo que plantea es que se creen pequeñas partículas que se hagan cargo de su propia dirección. Que estén en capacidad de asociarse. En ese sentido, supera la autarquía por su alcance.

El concepto se complica en una primera medida porque la capacidad de asociarse radica en la forma que se aborda la alteridad. Qué entiendo por socio; por par; por otro. Porque hasta el momento el estado se inmiscuye hasta en la identidad. Por eso cuando se busca conceptualizar la anarquía, se asocia con el caos; porque es el opuesto a la organización rectilínea y verticalista de estado que se permea por nuestra porosidad personal.

Ahora bien, haciendo un ejercicio reflexivo se puede asegurar que el poder del estado radica en su soberanía. De nada sirve un estado nacional que no es soberano. Así que para la anarquía, lo único soberano es el individuo. Cosa que tiene total sentido; porque todo lo que se elabora sobre él no tiene otra función que alienarlo y oprimirle la existencia. 
Aquí a manera de paréntesis, me parece importante destacar que en esta línea se plantearon varios aspectos de la revolución francesa; los cuales llegaron a nuestro continente de la mano de famosos personajes. Por citar un ejemplo respecto a la educación pública, el argentino Domingo Faustino Sarmiento hizo celebre la frase “educar al soberano”. Donde se sobreentiende que el poseedor de la soberanía es el habitante de la república. De la RE- de res, cosa. PÚBLICA- de populus, pueblo. Luego en la práctica

La segunda complicación y que es inzanjable en el alcance de este escrito son los conflictos. ¿Qué se hace cuando hay diferencias en una sociedad anarquista?¿Quién puede medir y con qué autoridad se presta para ello? Eso es lo que toca pensar y repensar. Y habrá que mirar cada caso particular. Por lo pronto sólo quería abrir un boquete y ya después, en la marcha podremos ampliarlo.