Estamos más de acuerdo de lo que usted cree
A lo que me refiero yo con la valentía es el acto positivo de la imposición. En mi opinión hay que tener mucha fe -y valentía- en sí mismo para atreverse a decirle a la vida que ella será tan débil como para que toda aventura sea favorable o que será tan fuerte que será preciso un refugio bien estructurado. Imponerle una vista propia sobre lo que espera de ella. Esto porque considero que el hombre es una flecha tendida entre el animal y la técnica. Entonces a manera de superación hay que aferrarse a la una o a la otra. Pero no quedarse meditabundo en el medio; deambulando. Bienvenido el hombre que se abraza a sus instintos primarios y los deja fluir torrencialmente. Bienvenido el hombre que busca eliminar todo vestigio de la naturaleza en sí. Yo me ubico más en el segundo; pero los domingos de sobredosis habito en el primero. Fíjese que en un mundo como el nuestro hay que ser muy fuerte para ser libertino; pero lo que digo es que ese libertinaje ha de ser medio y no fin. Que si se va a peder en la Pampa es porque ya se ha encontrado y no para escaparse. ¿De quién se escapa aquel al que su mente lo tiene atrapado? Se podría recorrer el mundo entero, sólo para al final encontrar los más mezquinos temores justo antes de volver a casa. Notar fríamente como se deslizan los juicios y fobias por la espalda mientras se abre la puerta del hogar, por tantos años cerrada. Sólo para encontrarse a sí mismo sentado en ese sillón como si después de tantos años nada hubiera cambiado. Ahí es cuando hay que entregarse del todo y abrazar el destino. Porque huir por huir no lo hacen ni los perros con hambre. Si se huye buscando pan, es decirle a la vida que no podrá someter. Reitero y concluyo, la valentía no viene por el lado de tener una estabilidad económica o laboral. Viene por el lado de tener la certeza de que se actúa ne consecuencia de sí mismo, sea lo que sea que eso signifique. Por eso un tipo que es ajeno a un paisaje y vive nostálgicamente recordando lo que dejó, no es consecuente. O deja de sufrir o se deja de quejar. Pero las dos no.